martes, 3 de febrero de 2015

Still Alice: A cualquiera le puede pasar.

Los males del Alzehimer o la demencia senil pueden tocar la vida de cualquiera, aun si no somos los portadores de ellas son enfermedades o estados mentales que afectan a todos los que están a su alrededor y hasta ahora son simplemente imparables, en consecuencia nos toca ver como empeoran con el tiempo.

Los que estamos cerca de personas que pasan por esto, vemos como nuestros seres queridos dejan de ser ellos mismos con sus defectos y virtudes para convertirse en personas con miradas fijas hacia el infinito que desconocen la mayor parte de sus vidas y de lo que sucede en su entorno; a mi particularmente me toco presenciar esta enfermedad a través de mi abuela, vi como el doloroso progreso de este mal le iba quitando todo, sin dejarnos la esperanza de que algún día volviera a ser ella misma, cuesta mucho aceptar ese proceso y asumir que muchas cosas se fueron y ya no volverán, aunque nos aferramos a los pocos destellos de lucidez que tienen y los celebramos, debemos forzarnos a entender que con el tiempo esto también desaparecerá y por supuesto no es fácil.

Cuando desconocía bastante el motivo de esta perdida de facultades mentales, tal vez por mi edad, intentaba recuperarla de ese universo en el que solo se encontraban ella y sus pensamientos, trataba de recobrar lo mínimo que aun mantenía en su memoria, le enseñaba los números una y otra vez, le leía una y otra vez, le hacia peguntas sobre su vida una y otra vez, intentando hacer de lo imposible algo posible y aunque no estoy seguro se su existencia siempre esperaba un milagro, pero al final eso es el amor intentarlo hasta el cansancio porque sabes que el sentimiento esta ahí y no quieres perderlo.